El teatro de la Restauración

Las últimas piezas de Shakespeare y Jonson fueron producidas a comienzos del siglo XVII, como las de Philip Massinger y Thomas Middleton, que forman parte de la tradición isabelina.

A Philip Massinger se le conoce sobre todo por Una nueva manera de pagar deudas antiguas (1625), y a Thomas Mid-dleton por comedias muy desenvueltas como Una casta doncella en Cheapside (1618) y por tragedias como El niño cambiado (1621), escrita fen colaboración con Rowley: violencia y piedad se alternan en ella y recuerdan las obras cuyo tema es la venganza.

El régimen de Cromwell cerró los teatros de 1642 a 1660, fecha en la que Carlos II mandó abrirlos de nuevo. La sed de diversión y el espíritu libertino de la Corte dieron pretexto para que se escribiesen comedias arriscadas, con diálogos chispeantes y situaciones y dobles sentidos a menudo desenfadados, cuando no francamente inmorales.

Sir George Etheredge (1635-1691) escribió la primera comedia «de usos sociales» (co-medy of manners), aguda, elegante, en la que dominan las intrigas: El hombre a la moda (1676).

William Wycherley (1640-1715), influido por Moliére y Jonson, posee un estilo más robusto y una vivacidad irresistible. Trata sus temas con un desapego cínico: Amor en el bosque (1671), El gentilhombre maestro de baile, La mujer campesina y El hombre de bien (1674) han figurado siempre en el repertorio de los teatros ingleses, sobrepasando la camarilla a la que estas obras estaban destinadas.

El más joven de estos autores, William Congreve (1670-1729), autor de una tragedia, La novia de luto (1697), debe su renombre a comedias bien estructuradas, con diálogos llenos de ingenio, oposiciones entre personajes, donde describe un mundo cerrado, motivado por el placer y el interés personal; en él, los wits, elegantes e inteligentes, dominan a los fops y a otros withwouds (tontainas y viles imitadores). El falso amigo (1694), Amor por amor (1695) y Así anda el mundo (1700) fueron escritas antes de cumplir los treinta años. La última no obtuvo el éxito esperado; el género estaba quizá agotado, y en la pareja Millamant/Mirabell, más sincera a pesar de los amaneramientos, se perfila un nuevo tipo de personajes.

Dryden, hombre de teatro

En esta misma época, la tragedia se halla representada por el género «heroico» definido por Dryden, particularmente en su Ensayo sobre la poesía dramática (1668): el amor, la gloria y el honor dan pie a largas parrafadas en dísticos rimados; las pasiones se muestran distanciadas de la vida. Aurengzebe (1675) es la más aceptable.

Dryden recurrió al blank verse para Todo por el amor, que es una variante de Antonio y Cleopatra y una pieza bellísima, si nos olvidamos de Shakespeare. También escribió comedias ( Matrimonio a la moda, 1672), en las que no faltan versos graciosos.

La tragedia

Thomas Otway proporcionó buenas tragedias, recuperando la tradición del teatro del Renacimiento: La huérfana (1680) y Venecia salvada (1682). Duiodo (1660-1700), el teatro cobra nuevo impulso, pero de forma dispersa, en años condiciones nuevas. Los excesos de la tragedia heroica, la inmoralidad de la comedia de usos sociales, vana determinar una reacción en el siglo siguiente.