No es una época monolítica como a menudo se la imagina, ya se le llame «augustiana» (referente al período inaugurado por Dryden: imitación de los autores de la Antigüedad grecolatina, búsqueda de la perfección formal, culto de la razón y comparación de Inglaterra con el Imperio de Roma) o «georgiana», por el nombre de los soberanos de la dinastía de Hannover que reinó a partir de la reina Ana, en 1714.

El siglo XVIII es rico y diverso en sus investigaciones y realizaciones científicas, filosóficas, artísticas y literarias. Es también la era de la sátira que se expresa en verso, en prosa o en la escena con Pope, Swift, Churchill, Gay, Fielding, pero también en las caricaturas. Este espíritu se propaga en los cafés de moda, en los clubs donde unos y otros se reúnen, por afinidad política casi siempre (el de los scriblerianos, más bien tory, con Congreve, Gay, Pope, Arbuthnot, Swift). El ingenio y el buen gusto, la justa razón (wit, taste, right reason) son las palabras clave; lo cual no impedía la angustia religiosa, el sentimentalismo moralizante o el entusiasmo de manifestarse, pues, en este siglo normalizador, en el que se descubre a los «salvajes», en el que se clasifica y hace el inventario de las riquezas del mundo, se plantea el problema de la relación entre el hombre en general (el del Ensayo sobre el hombre, de Pope) y los individuos tal como son en realidad (los que él mismo ridiculiza en La Duncíada). A la luz de los descubrimientos científicos, se impone cada vez más la necesidad de inventar una nueva cosmogonía.

Enlightenment

La Ilustración» designa una actitud filosófica y literaria según la cual, la razón y el juicio deben guiar todas las actividades humanas: el progreso entonces no tendrá límite. Al hombre debe considerársele en su contexto social; el individuo es un ejemplo del hombre en general, que a su vez un eslabón de la gran cadena de los seres. La imitación de los antiguos, recomendada por los «neoclásicos» de finales del XVII, y la poetic diction de Dryden van poco a poco flexibilizándose.

Todas las artes se ven influenciadas por el deseo de medida y equilibrio: en la arquitectura, después de las obras barrocas de Vanburgh, triunfa influencia del italiano Palladlo, en las obras de Iñigo Jones y de Christopher Wren (arquitecto de San Pablo, en Londres) y de Lord Burlintong. Las obras de los pintores: Reynolds, Gainsborough, Stubbs, dominan los retratos, muestran un interés creciente por la naturaleza y lo pintoresco; Hogarth es más célebre por sus series: Casamiento a la moda (1745), Vida de una ramera, Vida de un libertino, y sus caricaturas, que por sus obras más ambiciosas y brillantes. La música está dominada por Haendel (1685-1759) y por la afición a la ópera.